Cada obra de cerramiento industrial arranca con una visita técnica al predio: medimos frentes, revisamos el tipo de suelo, la cercanía al mar y el tránsito pesado que va a circular por el acceso. Con esos datos definimos calibre de malla, separación entre postes y si hace falta concertina en la coronación. El orden de trabajo es el mismo para un depósito en Chimbote que para un patio de acopio en altura, aunque los materiales cambien.
Un técnico recorre el perímetro con el responsable de la obra. Se anotan metraje lineal, puntos de anclaje, muros existentes, vanos de acceso y zonas donde el terreno cede. Si el predio está junto a la costa, se evalúa la exposición a salinidad para decidir el recubrimiento de uniones y tensores.
Con el levantamiento se arma la memoria: postes galvanizados, calibre de alambre, tipo de panel electrosoldado o malla ciclónica, y si el portón corredizo va motorizado o manual. Aquí también se define el cronograma por tramos, sobre todo cuando la operación del predio no puede detenerse.
Antes de perforar se delimita el área de trabajo y se acopia el material en un punto que no bloquee el patio de maniobras. Los dados de concreto se vacían por etapas para que el fraguado no retrase el montaje. En obras civiles activas, esta fase se coordina con el avance de excavación y vaciado.
Se instalan los postes a la separación definida, se tensan los alambres y se fija la malla o el panel. En tramos ciegos se agrega concertina de 50 cm. Cada unión recibe el tratamiento anticorrosivo según la exposición del terreno. El tensado se verifica con galga antes de cerrar el tramo.
El portón corredizo se monta sobre riel nivelado y se prueba el recorrido completo con carga. Si es motorizado, se calibra el tope y se deja el tablero en un punto protegido. Los accesos peatonales se resuelven aparte para no mezclar el flujo de camiones con el personal.
Se recorre el cerco completo con el cliente: alineación, altura, tensión y funcionamiento de portones. Se entrega el plano de lo ejecutado y las recomendaciones de mantenimiento para zonas costeras, donde conviene revisar uniones y recubrimientos cada temporada.
Si tu predio está en zona de brisa salina o el terreno tiene pendiente, conviene revisarlo antes de cotizar. Puedes ver el detalle de un caso similar en la nota sobre preparación previa a la visita técnica, o escribirnos directamente desde la página de contacto para coordinar el levantamiento.
Método de trabajo
Un cerramiento industrial no se resuelve con una sola visita. Entre la medición inicial y la entrega final hay levantamiento topográfico, definición de calibres, habilitado de dados de concreto y tensado de malla. Aquí está el orden real que seguimos en obra, con los plazos que solemos manejar en depósitos, plantas de agregados y frentes de construcción civil.
Recorrido en campo para registrar linderos, desniveles del terreno, obstáculos existentes (muros, tuberías, postes de energía) y puntos de acceso vehicular. Se anota la exposición a salinidad si el predio está en zona costera, porque eso define el recubrimiento de las uniones. De esta visita sale el plano de replanteo y el metrado preliminar de postes y rollos de alambre.
Con el metrado en mano se elige el sistema: malla ciclónica calibre 9 o 10, paneles electrosoldados, o combinación con concertina en la coronación. Se define la separación entre postes galvanizados (habitualmente 2,5 m), el diámetro del tubo, el tipo de portón corredizo y el dado de concreto necesario según el suelo. Cualquier cambio posterior en esta etapa mueve el cronograma.
Se excavan y vacían los dados de concreto, se aploman los postes galvanizados y se dejan fraguar antes de tensar. En predios con operación activa, este trabajo se hace por tramos para no bloquear el patio de maniobras. Los tramos ciegos y esquinas se refuerzan con riostras o postes de mayor diámetro para aguantar el tensado de la malla.
Se despliegan los rollos, se fija la malla a los postes con abrazaderas y alambre de amarre galvanizado, y se tensa con tensor de tornillo hasta eliminar combas. La concertina se instala en la coronación sobre soportes inclinados. Los portones corredizos se montan al final, cuando el riel y los topes ya están nivelados y anclados.
Revisión punto por punto: verticalidad de postes, tensión uniforme de la malla, alineación de portones, ajuste de cerraduras y presencia de recubrimiento en uniones expuestas. Se corrigen detalles menores y se entrega con las recomendaciones de mantenimiento según el entorno. En obras civiles, además se coordina el desmontaje y reutilización del cerco en el siguiente frente.