En una obra, un cerco perimetral no espera. Por eso atendemos consultas técnicas por correo y teléfono, y respondemos según la complejidad del predio: metraje, tipo de terreno y exposición a salinidad costera.
Antes de escribir, revisa las preguntas frecuentes: la mayoría de dudas sobre postes galvanizados, tensores y concertina ya están resueltas ahí.
Cada cerco perimetral arranca con una visita al predio. Medimos frentes, revisamos el terreno y definimos si conviene malla ciclónica tensada, paneles electrosoldados o una mezcla según el uso del depósito. Nada se cotiza sin ver el suelo.
Si quieres ver cómo queda esto en un caso real, revisa el detalle de un cierre en zona costera o escríbenos desde contacto con las medidas aproximadas.
Un técnico recorre el perímetro, anota metraje lineal, tipo de suelo y obstáculos como buzones o muros existentes. Se define altura de cerco y si hace falta concertina en la coronación.
Se especifica calibre de alambre, diámetro de postes galvanizados y separación entre ellos. En zonas costeras sumamos recubrimiento en uniones y tensores para frenar la corrosión por salinidad.
Se marcan ejes, se excavan hoyos y se vacían dados donde anclarán los postes. Si el cerco es provisional, usamos bases desmontables para poder reubicarlo cuando avance la obra.
Se ploman postes, se instalan riostras y se tensa la malla ciclónica o se empernan los paneles electrosoldados. Los portones corredizos se calzan sobre riel nivelado para que rueden sin esfuerzo.
Se verifica verticalidad, tensión uniforme y funcionamiento de accesos. Se entrega con recomendaciones de mantenimiento: revisar tensores tras temporada de vientos y repintar puntos de soldadura expuestos.